miércoles, 16 de mayo de 2012

Felices Juegos del Hambre


       Siento no haber publicado en tiempo, pero aquí estoy de nuevo. Tenía pensado saltarme las excusas y saltar directamente al tema del que tenía preparado para hablar, pero creo necesario explicaros que he estado de exámenes y apenas he tenido tiempo siquiera para comprobar si el vecino se decidía a conectar el wifi de una vez por todas. Y al final lo he conseguido; la tele debía de estar aburrida y, a juzgar por que los timbrazos a altas horas de la madrugada y las llamadas a todas horas han cesado, he llegado a la conclusión de que al pobre Jose, la novia lo ha dejado.

       Pero siguiendo con las excusas, la mas “gorda” que se me ocurre son los finales. No es que me hayan dado ya los resultados, y con tanto examen no es fácil salir con éxito, pero al menos confío en que estén aprobados. Tampoco creo que estén de diez, porque a decir verdad, no me he matado mucho a estudiar, pues considero que hay cosas más importantes que un buen boletín de notas, cuando hay esperanza de triunfar –o al menos no fracasar- en otras categorías.

       El tema de hoy era la nueva peli de la saga de Suzanne Collins, Los Juegos del Hambre que, por cierto, es genial. No he hecho más que terminar la peli y ya estoy empezando con el libro, porque no he podido contener las ganas de empezarlo. Me hubiera gustado leerlo antes, pues siempre he sido más fan de los libros que de las pantallas de TV, pero el sábado pasado, para celebrar el fin de las clases –o eso espero- fui con unos amigos al cine y la vimos.

       Lo que más me fascinó de la peli, fue su brutalidad; me explico, que fueran capaces de matar a varios personajes bastante protagonistas como Rue, en vez de haber creado un ejército entre todos los tributos y echar abajo Los Juegos, que sería lo que yo, y también algunos de mis amigos –cosa que descubrí hablando después de la peli –nos esperábamos.

       Pero supongo que fue eso lo que hace la peli tan especial, el haber sorprendido a su público con algún hecho inesperado. Porque hoy en día, después de siglos de innovación, cualquier simple acto o hecho, por muy original o complejo que sea, nos parece la cosa más normal del mundo. Supongo que la sociedad ha llegado a ser así, por el hecho de que cada día descubrimos nuevos objetos, hechos o teorías, sin buscar la explicación a como se creó o sin llegar a plantearnos la historia que pueda ocultar.



       Por esto mismo, he visto que lo que el público busca son sorpresas y sucesos inesperados, algunos incluso negativos, con tal de que sean novedades, asi que, voy a dejar de aburriros con chapas filosóficas y desearos unos felices exámenes finales, o depende a quien, felices Juegos del Hambre.

domingo, 22 de abril de 2012

Pasiones que matan

       Salto a la Fama; Center Stage. Esta es una película que vi por primera vez hace unos seis o siete años, y por última solo hace unas horas. Pero esta no fue el primer musical que me condenó a bailar durante horas con sus canciones e incluso a apuntarme a clases de baile. Recuerdo ser una enana, de cinco años como mucho y estar sentada en el sofá junto a una amiga de mi madre, a la que también le fascinan las películas de baile, viendo Flashdance. No me hago una idea de cómo demonios me dejaron verla de tan pequeña, pero el caso es que, después de aquello, siempre he querido bailar como Alex

       Suele contarme mi padre que de pequeña le robaba la cinta de Flashdance y bailaba por toda la casa. La obsesión fue a tanto que cambié de colegio para ir a uno en el daban clases de baile. Ballet, lírico, street... los manejaba todos. Mientras tanto, seguía tragándome Grease, Dirty Dancing, Flashdance, Fiebre del Sábado Noche, Havanna Nights, Step Up y demás, una y otra vez.

       Un año traté de ir a un examen para participar en un concurso, pero resultó que ni siquiera pude ir porque me sobraban un par de kilos. ¡Al infierno con el peso! No fui. Sin embargo, todos los años vamos a concursos y exhibiciones de baile, algunos bastante lejos, en los que disfruto y aprovecho cada segundo en el escenario al máximo.
       Para ser sincera conmigo misma, el baile debería ser para disfrutar, no para sufrir como millones de personas -sobre todo chicas- que se matan por conseguir un hueco, aunque fuere minúsculo, en el mundo del baile y acaban destrozadas, como bien se ve en El Cisne Negro, o La Vida Sin Secreto de Paula Izquierdo.

       Y por último, mucho ánimo a todos aquellos que a pesar del esfuerzo que significa conseguir hacerse notar  como bailarines o bailarinas, lo intentan, pagando cada día con lluvias torrenciales de sudor y armados de esfuerzo hasta lo imposible.

jueves, 12 de abril de 2012

El secreto de la felicidad


      No hace mucho, una de estas tardes aburridas en las que el vecino no conecta el wifi y todos mis amigos estaban de puente en algún lugar costero o paradisiaco, me tumbé en el sofá, y puse la tele. Descubrí, tras haberme tirado media hora con el maldito teletexto, que retransmitían una película sobre una solterona, “ama de casa” y trabajadora desesperada por encontrar un marido estable y tener hijos, titulada El diario de Bridget Jones. 


       Como el vecino seguía sin posibilitarme el internet, -supongo que también estaría de puente- decidí verla en un intento victorioso de no morirme de aburrimiento.
       
      El caso es que cuando terminó, yo seguía llorando en mi sofá, por el final feliz, y poniéndome las botas a todo tipo de guarrerías que encontré en la cocina. Fue entonces cuando me sentí más identificada que nunca con ningún personaje de película. Comprendí que los disfraces no funcionaban –menuda idea tan estúpida la mía, la de ponerme la camiseta de Superman e intentar sentirme Superwoman-, sino que era la actitud que puedes adoptar o la forma de pensar los que establecen tales semejanzas entre la gente.
       
      Bridget, tiene treintaimuchos años, otros muchos kilos de sobra y es soltera y sin hijos. En su trabajo, la mayor meta es ligar con el jefe –y ganar pasta, faltaría más-, y siempre lleva una botella de ginebra en una mano y el cigarro en la otra. Sus amigos, Jude, Tom, y Shazzer, no son muy distintos a ella. Me explico, Jude, es novia de Richard el Malvado –tal cual su nombre indica- y amante de los Bloddy Marys. Tom, que es según Bridget Maricón perdido, tampoco tiene muchas luces. Y estos por no mencionar a Pam, la madre de Bridget, cuya misión más importante en esta vida es avergonzar a su hija –como la de cualquier otra madre- y la cumple con satisfacción y a la perfección. Por otra parte, también abandona a su marido –padre de Bridget- para fugarse a Portugal con su nuevo amante, -delincuente- Julio.
       
      Si me pusiera a comparar la vida de Bridget con la mía, una de las pocas diferencias, sería la edad –a ella no le ponen pegas para comprar alcohol- y la otra, posiblemente, que su istoria se sitúa en Londres. Ese ya es un progreso, bien por ella.
       
       Pero ahora viene la parte mala, osea, los parecidos. No es que yo esté demasiado agusto con mi cuerpo; mi curvita de la felicidad crece sin remedio, pero que le vamos ha hacer. Yo tampoco tengo novio, y lo busco desesperadamente. Mejor dicho, lo buscaba. Hace solo unos meses estuve saliendo con un chico –muy atractivo, sexy y descarado- pero salí bien escarmentada; el tío era un completo imbecil del que no quiero saber más. Desde entonces, prefiero esperar a que el hombre perfecto aparezca sin tener que buscarlo yo –esto mismo pensaría Bridget a mi edad, y a los dieciocho, y a los diecinueve…-.
      
      Dejando aparte el tema de los chicos, mis estudios no van lo que se diría de cine, pero al menos sobrevivo al insti. Lo de los vicios…, bueno, no es que lo lleve mal; solo bebo de fiesta –¡Pro que ices jolegaaa! ¡Je yo controoloooo!- y fumar, no fumo. Puede que tenga otros vicios, como ser una compradora compulsiva, o pasarme horas ante la pantalla del ordenador, pero al menos ahora estoy haciendo algo útil.
       
      En la sección de amigos, no voy demasiado sobradita, pero la verdad es que tampoco puedo quejarme; mi mejor amiga se pasa la vida castigada por no aprobar una, pero al menos tengo la suerte de tener una mejor amiga, y  tiene la suerte de no tener un novio maltratador como Jude. La parte de las borracheras prefiero saltármela hablando de ella. Sin embargo, mi mejor amigo saca unas notas de infarto; no es que sea empollón, ni nada de eso, simplemente tiene cabeza. Y si, al igual que Tom es homosexual. El pobre está hecho un lío con sus novios y me pide consejo casi todos los días. Sin embargo, es una suerte tremenda tenerlo como mejor amigo, pues la moda es su punto débil y con él, se seguro que jamás iré desconjuntada a clase.
       
       Espera, un pequeño retroceso, ¿he dicho la parte mala?¿qué demonios tiene de malo todo esto? Puede que no parezca para echar cohetes, pero si lo es. Para ser sincera, no me preocupa mucho mi michelín y tampoco creo que esa sea la razón por la que no tengo novio. Y si la es, pues no lo quiero; no quiero que alguien se enamore de mi vientre plano y mis piernas/palos de escoba. ¡Buuuum! Me he quitado dos problemas de un tiro, el peso y los tíos. En lo que a los amigos se refiere, los quiero con locura, y enemigos, contra menos mejor. ¿Qué más puedo pedir? No creo en los problemas sin solución, ni en los sueños sin conclusión, porque cuando despiertas de un sueño bonito, tienes dos posibilidades:

a)      Dar media vuelta y volver a soñar
o
b)      Levantarte y hacer tu sueños realidad

Es tu turno, sueña tu vida o vive tu sueño, elige, es fácil, nada es imposible.

jueves, 5 de abril de 2012

Cazadores de sombras


       Llevo unos cuantos años persiguiendo la expectacular saga de libros Cazadores de Sombras de Cassandra Clare. Ni siquiera recuerdo qué me impulsó a leerla, pues no me inclino demasiado hacia tanta fantasía –me suelen resultar un poco pesados y difíciles de entender dada mi escasa imaginación-. Sólo recuerdo que mi tía me dijo que me regalaría un libro por el cumpleaños y yo, por alguna razón perdida, escogí Ciudad de hueso, el primer libro de esta saga al que le seguirían, con gran entusiasmo e ilusión, Ciudad de Ceniza, Ciudad de Cristal, Ciudad de los Ángeles Caídos, y El Ángel Mecánico; de los origenes. Todavía me sorprende como un libro ficticio de principio a fin, pudo haberme maravillado así.
       
       En estos momentos, voy por el segundo de los orígenes, El príncipe Mecánico, el cual es perfecto. Por muchas vueltas que le de a la cabeza, soy totalmente incapaz de imaginar como, su autora también conocida como The Beauty Cassandra (La Bella Cassandra) o Cassie Clare, haya creado semejante mundo y, afortunadamente, haya tenido la suerte de poder llegar hasta los lectores.
       
       En Cazadores de Sombras, Clary, una adolescente aparentemente normal se adentra en el submundo de Nueva York, en el que conoce a unos chicos y chicas de su edad que harán que su vida cambie de rumbo mostrándole su verdadera identidad. En el transcurso de la saga, Clary descubrirá una nueva cara de la tierra, invisible para los humanos corrientes, repleta de seres mágicos y cazadores de sombras. Además, descubrirá la traición, la verdadera amistad, en su amigo Simon, la esperanza por encontrar a su madre, o el amor en Jace, un descarado chico sin temor a la vida o a la muerte y que la ama con locura, al igual que Clary a el, a pesar de ser un completo idiota.
      
       Por último, quisiera agradecer a Cassie Clare el haber conseguido cambiar mi cerrada mentalidad y haberme abierto puertas hacia otro tipo de literatura, que si no hubiese sido por Cazadores de Sombras, no hubiese llegado a conocer. Y ya que estoy, voy a aprovechar para recomendar esta saga a cualquier persona de cualquier edad, ya que estoy segura de que el increible submundo de Nueva York junto con los vampiros, magos, y demás seres mágicos, y los atractivos, descarados y fieles cazadores de sombras; sin dejarme el toque de sarcasmo e ironía que matizan el argumento, serán inesperadamente magníficos para cualquier lector.
       
       Sin más que decir:
       Gracias, Cassie.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Yo también creo que la gente loca es la mejor.

       ¿Qué es eso de echar siempre la culpa al más gamberro o graciosillo de clase?
       ¿Por qué los serios -no tienen porque ser aburridos- nunca cargan con marrones relacionados con travesuras?
     
       Yo, como persona, tengo una cosa muy clara: YOLO, es decir, You Only Live Once (Sólo se vive una vez) y no pienso desperdiciar esta vida tan perfecta por el momento -toquemos madera- en quejas y berrinches absurdos que acortan la vida. Soy humana, y como ello, tengo el derecho y la "obligación" de equivocarme. Cuando la fastidio en algo, en vez de enfrentarme a mi monstruo interior y castigarme a mi misma obligándome a no sonreír, gruñir a quienquiera que se acerque, o tonterías de este estilo, procuro sonreír hasta sentir dolor en las sienes, recordar que de los errores se aprende, y que estos no tienen porqué significar nada malo.
     
       Una vez leí que si sonríes mucho, aunque sea en un mal momento, los músculos engañan al cerebro, ayudando a calmar los problemas. Como este, también existen otros mil dichos como el que cuenta que la risa alarga la vida. Mitos o no, yo los he puesto en práctica y no me va nada mal. Es tan sencillo como sonreír -aunque no siempre lo sea- y además, endulza la vida.
     
       Por otra parte, soy de las que apuestan que como todo, después de un largo -o desgraciadamente a veces no tan largo- viaje, la vida también llega a su fin y, a fin de cuentas, lo que realmente cuenta es como lo hayas pasado y no el número de gente a la que has criticado o el incalculable valor de tus joyas, pues no podrás llevártelas al "otro barrio".
       En mi opinión, la vida es para disfrutarla a la medida de lo posible sin dar importancia a las malas noticias y desgracias, que vienen por si solas, a diferencia de la diversión, que o la buscas, o haces como yo y encuentras una maravillosa persona que te la entregue sin pedir a cambio nada más que tu simple pero preciada sonrisa.
     
       P.D.: Miento, en mi caso, yo me he encontrado a cinco increíbles chicos que me sacan la sonrisa cada día: Niall, Liam, Zayn, Harry y Louis!
      (Ya lo siento estos son míos, pero estoy segura de que afuera, abajo en la calle, hay millones de personas dispuestas ha sacar de ti tu mejor don, tu sonrisa.)
                           
                              -Live life for the moment because everything else is uncertain- Louis Tomlinson.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Verified Directioner


Si, soy Directioner, y como tal, en esta entrada me gustaría hablaros -obviamente- sobre el gran grupo de música -mi preferido- One Direction.

       Como ya he dicho, One Direction es mi banda favorita, pero no solo es eso, los cinco chicos que componen la banda británica -Niall Horan, Liam Payne, Harry Styles, Zayn Malik y Louis Tomlinson- han creado un mundo aparte, con el que cualquier joven puede identificarse, compuesto una colosal parte, por "tonterías" y frases espontáneas, de los chicos, como los bromances, el "pánico a las cucharas" o el mítico "Vas Happenin".
       Por otra parte, en mi opinión -y estoy segura de que no sólo mía,- la otra gran parte que mantiene unido al grupo y ha llegado a crear un mundo tan maravilloso como el de las directioners, y ha hecho reír a una afición que crece cada día como la fortuna de Lady Gaga, es la amistad que mantienen los chicos y el vínculo de complicidad creado entre tod@s l@s Directioners de diferentes lugares en todo el mundo.
       Con todo esto, me encantaría recalcar e invitar a todo quien lea este artículo a disfrutar y troncharse de risa con los "video diaries", antiguos y más recientes, así como, el "Megamind", o los "Spin the Harry", video-diarios en los que los chicos, poco a poco, han ido formando el "mundo directioner".
       En conclusión, y después de año y pico como Directioner, quiero agradecer todos los buenos ratos que me han hecho pasar a estos chicos que empezaron como chicos normales y corrientes que decidieron presentarse a un concurso por separado y fueron rechazados. Poco después, Simon Cowell, un juez del X Factor inglés los recogió para formar una banda, la cual hoy, ni siquiera dos años después de aquel inolvidable 23 de julio, ya tiene disco propio, un Brit Award y lo más importante, un mundo a su medida, creado a base de risas, buen rollo, dedicación y sobre todo, amistad.

miércoles, 14 de marzo de 2012

El club de los corazones solitarios


       

       Hace no mucho leí El Club de los Corazones Solitarios de Elizabeth Eulberg, en el que una chica, llamada Penny Lane, harta de que los chicos le rompan el corazón, decide formar un club de chicas con el mismo problema. En pocos días, el éxito del club aumenta sin descanso, hasta llegar a ser una molestia e incluso una tragedia para muchos chicos.


       Estoy convencida de que si un club similar a este existiera, no solo debería su incalculable fama a el vinculo de amistad entre las socias, sino también, a la gran relación con la música. Me explico, la protagonista de la novela debe su nombre a una fantástica obra de Los Beatles, -Penny Lane- la cual sus padres nombran así, por su obsesivo fanatismo con el grupo británico.


       Yo, personalmente, creo ciegamente en la teoría de que la mayoría de jóvenes, y no tan jóvenes, basan su vida en la música de su gusto, es decir, reflejan sus sentimientos en canciones y encuentran similitudes entre sus problemas y contratiempos y cualquier melodía. Yo misma me considero una persona totalmente incapaz de vivir sin música, pues a la mínima me apoyo en cualquier grupo o canción que me haga sentir mejor, ayudar a llorar, superar un mal rato, o simplemente alegrarme un poco -y no como Macarena, la de la canción, que nunca sabremos si algún día consiguió darle alegría a su cuerpo-. Por suerte conozco una cantidad inmensa de bandas entre ellas: All Time Low, Three Days Grace, The Fray, Big Time Rush, Take That, The Backstreet Boys, los míticos Beatles, One Direction que consiguen ayudarme cada día y a las que no sabría como agradecer que suenen en la radio o en mi Mp3 cuando más las necesito.